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Sobre la ciencia ficción

Muchos asocian la ciencia ficción con relatos de viajes espaciales, astronautas y marcianos, que transcurren en un futuro más o menos lejano. Sin embargo, esta idea es muy sesgada y nos remite más bien a lo que fue el género en sus orígenes. Hay que tener en consideración que el terreno de la ciencia ficción se ha ido ampliando con el correr de los años…


Vamos con un poco de historia:

Se considera que el antecedente del género de la ciencia ficción es la novela Frankenstein de Mary Shelley, la cual data del año 1818. En ella, el monstruo es un ser al cual el hombre da vida gracias a la ciencia, derribando, con esa premisa, la ambigüedad propia de la literatura fantástica, con la cual, como veremos más adelante, muchas veces se la confunde.

En el siglo XIX, con la revolución industrial, aparecen dos grandes maestros del género: J. Verne y H. G. Wells. En estos escritores, podemos apreciar dos vertientes de la ciencia ficción: una optimista denominada “utópica” y la otra llamada “distópica”, que es todo lo contrario, ya que muestra la falta de fe en la humanidad, la desesperanza y se desarrolla en un mundo indeseable.

En las primeras décadas del 1900, la ciencia ficción tiene su auge como fenómeno editorial en las revistas pulp, ya que eran de consumo masivo. Justamente, es gracias al fundador y editor de la revista Amazing Stories, llamado Hugo Gernsback, que se acuña el término “ciencia ficción” por primera vez en el año 1926, pese a la previa existencia de este tipo de relatos.

Acercándonos a mediados del siglo XX (1930- 1950), la ciencia ficción atraviesa un proceso de consolidación y legitimación al desplazarse de la revista al libro. De este modo, el género empieza a ocupar un lugar más relevante dentro del mercado editorial. Es en ese proceso que muchos escritores comienzan a producir novelas.  Autores centrales como Isaac Asimov y Ray Bradbury participan de esta transición. Otros grandes escritores, tales como Aldous Huxley y George Orwell pueden vincularse con la expansión de la ficción especulativa y las representaciones distópicas del futuro.

 A partir de los años 60, se afianza la ciencia ficción de autor y surge la llamada New wave, vertiente que implicó grandes cambios en la concepción del género al desplazar su foco hacia las llamadas ciencias blandas, tales como la sociología o la psicología, por ejemplo. Exploró con mayor profundidad las relaciones humanas y los problemas sociales o políticos. Puede advertirse, además, mayor experimentación narrativa. En ella, el gran tema fue el otro (que puede ser un extraterrestre o un robot, pero que, en realidad, representa al otro racial o cultural o a la mujer frente al patriarcado). Nos habla más de relaciones humanas y tensiones sociales. Ahonda en la problemática sobre qué significan las diferencias. Muchas veces deja entrever que el otro, aun sin ser humano, puede ser más empático que nosotros o puede tener valores superiores a los nuestros. Dentro de esta vertiente, podemos enmarcar a la genial Úrsula K. Le Guin.

 En el año 1984, encontramos una de las últimas revoluciones del género en el siglo XX: el nacimiento del ciberpunk, de la mano de la novela Neuromante de W. Gibson. En ella, se analiza el impacto negativo de las nuevas tecnologías dentro de la sociedad.

En cuanto a los rasgos que adquiere el género en Latinoamérica, podemos decir que en los textos hay una relación con la tecnología muy distinta a la que se ve en la literatura anglosajona (la más difundida dentro de este género). En la ciencia ficción latinoamericana, suele verse un uso de la ciencia y la tecnología que difiere de aquel para el que fue concebida (para encontrarle nuevos usos, para arreglarnos con lo que tenemos a nuestro alcance, para hackear, etc.). Nuestras lógicas son otras, no menos importantes que las importadas. El especialista en el género, Pablo Capanna, toma El eternauta de Oesterheld como una de las primeras obras de la ciencia ficción argentina, si bien hubo textos anteriores, ésta innova en el hecho de traer la invasión extraterrestre a Buenos Aires. Esa territorialización fue sumamente novedosa, así como también lo fue la culturización: los personajes resuelven los conflictos que se les presentan con nuestra idiosincrasia. Por eso, podemos afirmar que  fue la primera obra claramente característica de la ciencia ficción latinoamericana (o argentina) que rompió con los patrones anglosajones.


Reflexionemos sobre las problemáticas en torno al género:

Antes de comenzar a teorizar sobre la ciencia ficción, creo conveniente aclarar que sus historias no necesariamente se ubican en el futuro, como muchos creen, y que, si lo hacen, éste es una mera excusa para introducir conclusiones que surgen de problemáticas actuales de nuestra sociedad. Esta idea se conoce con el nombre de “extrapolación” (concepto que tiene que ver con trasladar, a ciertos ámbitos o tiempos, conclusiones obtenidas en otros). Entonces, el mundo que la ciencia ficción evoca, puede estar establecido en un futuro o no, en un mundo existente o no, pero lo fundamental es que presenta conflictos que son propios de nuestra realidad para, así, invitar al lector a repensarlos. 

En cuanto a sus rasgos específicos, podemos decir que la ciencia ficción presenta un modo hiperbólico de mostrar los conflictos y las relaciones interpersonales. Este hecho está ligado a evidenciar la aguda crítica social, fundamental en el género. Bien sabemos que la literatura en general, y la ciencia ficción en particular, son un medio de expresión de ideas políticas y un medio de reflexión de aspectos de nuestro presente y de inquietudes filosóficas.

Frente a la dificultad para definir este género, seguimos a  Jorge Sánchez, quien, en su “Nota preliminar” de El cuento de ciencia ficción, plantea que "... se podría decir que es una rama de la literatura fantástica con algunas características propias, la más importante de las cuales debería ser el rigor y la verosimilitud: lo que sucede debería ser posible, o en un futuro lejano, o en una tierra paralela, o en otra galaxia, o en otra dimensión de la mente." Aclaremos que, cuando el autor se refiere a “rigor”, apunta al rigor científico. No importa si los hechos son posibles o no, lo que sí importa es que estén explicados y sostenidos mediante la lógica. En términos de Pablo Capanna, decimos que siempre que haya una imaginación disciplinada estamos en presencia de la ciencia ficción. Según P. Capanna, "Lo que caracteriza a la s- f (science / speculative fiction) es cierta actitud metódica y cierta lógica consecuente, de corte científico, para tratar aun las hipótesis más descabelladas". Vemos, entonces, que lo que diferencia un texto fantástico de uno de ciencia ficción es el principio de verosimilitud.

Darko Suvin introduce el concepto de “novum” para distinguir la ciencia ficción del resto de los géneros. Éste implica la introducción de un elemento novedoso en el mundo presentado (respecto del momento cero, que es el de la escritura) y esa innovación debe estar validada mediante la lógica.


Una aclaración final:

Hoy en día, es muy frecuente la confusión que se produce entre la Ciencia ficción y la Space opera, sin embargo, la distancia entre ambas es, a mi entender, abismal, ya que ésta última es un relato futurista que se centra en la acción. Transcurre en el espacio exterior, sin embargo, pese a poner el énfasis en los viajes interestelares, imperios galácticos y guerras, no deja de lado el romance. Carece de rigurosidad científica, por lo cual los personajes se mueven de un planeta al otro sin verse afectados por cambios atmosféricos, por ejemplo. Los habitantes de los lugares presentados suelen ser personajes exóticos basados en animales que existen en la Tierra. En este tipo de textos, la ciencia y la tecnología constituyen solamente un escenario de fondo, una suerte de decorado, por lo cual son totalmente prescindibles para la comprensión del argumento. La acción puede trasladarse a un contexto cotidiano sin que se pierda el sentido original del conflicto presentado. El mejor ejemplo es la famosísima y genial saga de Star Wars.

Daniela Valenzuela




Bibliografía:


Capanna, P. (1966). El sentido de la ciencia ficción. Buenos Aires: Nuevos esquemas. Editorial Columbia.


Clarke, A., Ballard, J. C., Le Guin, U. (1978) "Nota preliminar" en El cuento de ciencia ficción. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina.

 

Link, D. (comp.) Escalera al cielo. Utopía y ciencia ficción. (s-d).

 

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