Ceci n’est pas un disclaimer Hoy es el día del trabajador y la trabajadora (¡Feliz día, gente!) y si bien me levanté temprano para subir el maravilloso trabajo de Dany sobre la poesía de Borges para cerrar una gran semana con poemas argentinos contemporáneos, de repente me pareció que no; que tenía que decir algo sobre la docencia, nuestro trabajo, el principal, el que nos da de comer, el que nos come la cabeza y nos hace llorar, pero al mismo tiempo no deja de darnos todas las alegrías del mundo juntas en un “¡Gracias, profe!”. Y es el mismo trabajo por el cual nos dan una rimbombante nomenclatura de “ESENCIAL”, mientras por el otro lado nos culpan de todos los males de la infancia y la juventud y ningunean nuestra tarea, nuestra salud y nuestro rol social. Y digo que la culpa de todo la tienen los griegos por dos motivos: porque para los griegos trabajar era de esclavos, y educar no era un trabajo, porque pensar era de sabio, rico y ciudadano libre; pero ahora educar es un ...